viernes, 8 de noviembre de 2013

Recuerdo de una tarde azul...

<<El frío le caló hasta los huesos… continuaba caminando, corriendo fatigado. Nunca vivió un febrero tan frío, tan desgarrador. Ya no sentía miedo, solo sentía frío. Miró a su lado, su compañero ya no estaba, había quedado atrás. Ahora tenía que seguir él solo, sintió una gran tristeza pero al fin y al cabo siempre estuvo con su complementario.

Su abrigo era el único abrazo que sintió ese día… un rayo de sol iluminó su cara. De repente todo se convirtió en un instante eterno, un instante petrificado. Miró al cielo, respiró hondo, cerró los ojos y una sonrisa dulce se incrustó en su rostro. Olía a su Sevilla. Ah Sevilla… llevaba años sin ver un cielo tan azul.

Cogió un papel arrugado que tenía en su abrigo, anotó algo. Sonrió. Volvió a mirar al cielo sonriendo mientras recordaba su infancia en esos patios de Sevilla, mientras la recordaba a ella o a ellas. Recordó a su padre, a su abuelo, a su madre… su madre>>

Don Manuel todavía no podía creérselo. Cuando le dieron la noticia no supo cómo reaccionar. Su hermano había muerto. <<Murió solo el pobrecito, allí en Colliure, menudo frío… iba tan ligero de equipaje…>> Manuel sentía un dolor inmenso en su pecho, su hermano ya no estaba con él… su hermano. Un señor muy fornido le dio las pertenencias del difunto. Un abrigo y una cartera… tan solo eso. Manuel palpó el abrigo, no se podía creer que su hermano no llevase nada más que eso. Notó un papel arrugado, muy arrugado. Lo desdobló, ponía algo.  Don Manuel sonrió como un niño chico al leer los últimos versos de su hermano <<Estos días azules y este sol de la infancia>> Manuel conocía esos días azules, los conoció junto a su hermano.

A Antonio Machado.
                                                                                                                                                       Por    Ixquic

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