sábado, 19 de abril de 2014

Todo irá bien...

¿Bajo qué criterio has llegado a pensar que dominas el arte de la escritura?
 
Quiero que sepas una cosa; que tu mente abra las piernas de par en par y sea penetrada por una idea fundamental: este texto no es más que una sucesión de letras que tan siquiera están encadenadas (así que nada de titular Prometeo a esta basura). Si estás pensando en alabar esta bazofia, te invito a que pongas un pie en el canto de este ventana, grites que todo es mentira y te dejes el cuerpo muerto. Quién sabe, quizá tengas suerte y una letra, palabra, enunciado o párrafo vaya en tu ayuda, amortiguando la caída y diciéndote que...
 
"Todo irá bien".
 
Nadie sabe el odio que me inspiran esas palabras. Nadie, nadie lo sabe. Nadie sabe que hasta el propio acto de calificar de mentira como mentira es sinónimo de engaño y antónimo de certeza.
 
¿Todavía piensas que las palabras de aprobación que se viajan al filo de tu lengua me inspiran lo más mínimo? Piensa lo que te plazca, porque no has entendido NADA.
 
 
 
Anónimo.

miércoles, 19 de marzo de 2014

Más allá de todo esto



…Aquello no me dejaba ver, el olor a azufre, los maullidos de un gato, la pestilencia de lo que está mortecino.


               

Solo recordaba pequeñas escenas de aquella película que vi de pequeño, allá por el 2015, de eso ya solo quedan recuerdos, ruinas de lo que una vez fuimos.

Un calor terrible se adueñaba de  mis manos, como si todo mi alrededor fuera fuego y tierra. Por fin consigo desprenderme del miedo y es cuando vuelvo a verme al espejo, cuando por fin me doy cuenta de que  mi ceguera seguía ahí, los restos de una guerra que no acaban nunca.

                -Jeif, vuelven a la guerra. Te necesitamos para comandar
                -No tardo. (¿Más allá de todo esto quedará algo de humanidad?)

                                                                                                               -Visionpoetica-

sábado, 23 de noviembre de 2013

Viajero incesante

Desde que salí de aquel banco mi vida cambió por completo. Allí estaba limpio, pulcro, inmaculado, virgen. Ahora viajo constantemente de un lugar a otro, de aquí para allá, sin parar. Por eso me siento tan sucio y manoseado. A veces permanezco en un sitio días y semanas, y otras...otras tardo minutos en teletransportarme a lugares completamente diferentes. 

Sin embargo, es curioso. Antes nadie me hacía caso, estaba allí, tranquilo, rodeado de otros como yo; y ahora, la gente se pelea por tenerme, tocarme y usarme. Esa es la palabra: "usarme". La gente me mangonea como quiere, me cambia e intercambia; y ellos son felices así, haciendo conmigo lo que se les antoja. En ocasiones, cuando consiguen algo a cambio, me miran con cara de felicidad; otras veces veo en ellos cara de tristeza cuando ven que desaparezco ante sus narices. 

Así vivo yo, en la incertidumbre de no saber si proporciono tristeza o felicidad. En la incertidumbre de no saber cuánto valgo. 

Lector, no estés triste por mí, no es que tenga la autoestima baja, es que soy un simple billete de 20 euros.

B. A. 

viernes, 22 de noviembre de 2013

Salteado de sueños

Son las 6,00. Suenan los cañones en el fondo del armario. Cinco tiros en mi espalda. Todo permanece oscuro. Son las 7,00. No miro más el reloj, pero siento que me estoy quedando dormido. Un libro se cae desde lo alto y lo reconozco. Son las 8,00. Aún me queda tiempo para seguir en la cama. He perdido el tren, veo a lo lejos cómo se pierde en el horizonte. Triste hombre, triste, triste. Son las 9,30. ¡Oh, no! ¡Me he dormido! Pero no tengo prisa, tengo tiempo suficiente para despertar, para vestirme, para el café de las 10,00 y para la lectura de las 10,30. Son las 8,30. Mis sueños me traicionan. Es temprano, definitivamente, puedo seguir soñando.



Por: El guardagujas.

viernes, 15 de noviembre de 2013

¿Libertad o sistema?

Nazcamos libres, sin presiones, sin cargas, sin tener que preocuparnos de que el despertador esté puesto a la hora que nos tengamos que levantar por el deber que sea. Un mundo donde no existan facturas, deudas, impuestos... una verdadera utopía.
Qué bien no tener que estar condicionado al compromiso, no depender de nadie ni de nada, como en los viejos tiempos cuando éramos primitivos. Pero, qué pasa si tuviéramos que cazar nuestra propia comida, curar nuestras propias enfermedades, construir nuestras casas, hacer fuego cuando pasemos frío, -sobrevivir y proteger- la ley del más fuerte. Puesto que hablamos de la libertad en estado puro nos damos cuenta de que la maldad es evidente y si el mas fuerte gana entonces sería una dictadura del mal, ¿no? Siempre está presente en cualquier sistema. Puesto que estamos en un sistema sujeto a unas reglas de juego establecidas que debemos cumplirlas para que la mayoría estemos satisfechos.
¿Estar en un sistema nos hace sentir en una jaula? No, porque a pesar de estar condicionados con el compromiso, es de nuestra responsabilidad hacerlas ya que afecta directa e indirectamente a cada uno de los del sistema que se esté gobernando, un claro ejemplo sería: qué pasaría si el basurero no recogiera la basura por un día, la suciedad reinaría en la ciudad. Pero nadie le va a privar la libertad de sus actos.

Entonces, ¿es justo que haya corrupción, violencia y maldad en el sistema actual en el que gobernamos? No es justo, ni tampoco se puede abandonar el sistema actual, ya que dependemos de cada individuo compuesto en él. Por lo tanto, la libertad idealizada, esa Utopía soñada, no puede darse. El mal siempre estará en todas partes. Simplemente debemos vivir y sentir lo que nos rodea siendo conscientes de que nosotros tomamos las decisiones, puesto que el mal es un hecho existente e inevitable pero está en nosotros hacer de un mundo mejor, enseñando y compartiendo la felicidad.  Todo lo ajeno a nuestra voluntad será un problema, un odio innecesario que sumar.


Por: Adrián Corrales Cragg
       A.C.C.

domingo, 10 de noviembre de 2013

Accidente en la M30

El viento esparcía de forma violenta las llamaradas del primer vehículo. Se hallaba empotrado contra una grúa, por suerte, sin mercancía alguna. Anuncios de publicidad cubrían la M30. El segundo vehículo tenía prisa, no esperó a que el primer vehículo se apartara para poder adelantar en el carril de aceleración cuando se lo llevó por delante. El segundo vehículo no se encontraba en llamas, tan solo había derrapado unos cuantos metros. El conductor estaba bien, únicamente heridas leves. Todos se temían lo peor mientras observaban al conductor del segundo vehículo con 'Sweet emotion' de Aerosmith a todo volumen. Ni siquiera perdió el conocimiento. Una Coca-Cola de 33 cl. se había derramado sobre su cintura. Al contrario, el conductor del primer vehículo fallecía antes de que el servicio de Emergencias pudiera llegar al lugar de los hechos. El conductor fallecido era un hombre de 66 años que se dirigía al colegio a recoger a sus nietos. Jamás llegaría al lugar del encuentro. El segundo conductor seguiría con su vida, con un remordimiento de conciencia tremendo. Pero vivo. El segundo conductor ha matado al primero.

Pulso el OFF mientras me como una hamburguesa recién comprada del McDonald's y me doy cuenta de que la tradición ha muerto. Pero ya da igual, nadie piensa en ella, la vida sigue consumiéndose. 



Por: El guardagujas.

viernes, 8 de noviembre de 2013

Recuerdo de una tarde azul...

<<El frío le caló hasta los huesos… continuaba caminando, corriendo fatigado. Nunca vivió un febrero tan frío, tan desgarrador. Ya no sentía miedo, solo sentía frío. Miró a su lado, su compañero ya no estaba, había quedado atrás. Ahora tenía que seguir él solo, sintió una gran tristeza pero al fin y al cabo siempre estuvo con su complementario.

Su abrigo era el único abrazo que sintió ese día… un rayo de sol iluminó su cara. De repente todo se convirtió en un instante eterno, un instante petrificado. Miró al cielo, respiró hondo, cerró los ojos y una sonrisa dulce se incrustó en su rostro. Olía a su Sevilla. Ah Sevilla… llevaba años sin ver un cielo tan azul.

Cogió un papel arrugado que tenía en su abrigo, anotó algo. Sonrió. Volvió a mirar al cielo sonriendo mientras recordaba su infancia en esos patios de Sevilla, mientras la recordaba a ella o a ellas. Recordó a su padre, a su abuelo, a su madre… su madre>>

Don Manuel todavía no podía creérselo. Cuando le dieron la noticia no supo cómo reaccionar. Su hermano había muerto. <<Murió solo el pobrecito, allí en Colliure, menudo frío… iba tan ligero de equipaje…>> Manuel sentía un dolor inmenso en su pecho, su hermano ya no estaba con él… su hermano. Un señor muy fornido le dio las pertenencias del difunto. Un abrigo y una cartera… tan solo eso. Manuel palpó el abrigo, no se podía creer que su hermano no llevase nada más que eso. Notó un papel arrugado, muy arrugado. Lo desdobló, ponía algo.  Don Manuel sonrió como un niño chico al leer los últimos versos de su hermano <<Estos días azules y este sol de la infancia>> Manuel conocía esos días azules, los conoció junto a su hermano.

A Antonio Machado.
                                                                                                                                                       Por    Ixquic