jueves, 7 de noviembre de 2013

La rosa

Seguía embobada mirando aquella inmensa rosa de pétalos color carmín. Preciosa flor, curiosa flor. Era imposible dejar de observarla. ¿Y el olor? ¡Oh! Tentador olor que evocaba noches de ternura y pasión desenfrenada. Me acerqué un poco más, quería impregnarme de su perfume. Pero allí debajo, camufladas en el tallo esmeralda, su ejército de espinas apuntaba con sus lanzas con intención de dañarme. Preciosa flor, curiosa flor. Tan bella y deseada, tan peligrosa. Muchos son los que atrapados por su galante caen bajo ese ejército de esmeralda incansable. Al instante miré cómo la yema de mi índice desprendía una lágrima de rubí. Sonreí levemente sintiéndome víctima de su inteligente juego.

Por: B. A.

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