Era el mejor de los tiempos. El grillo cantaba en la noche y a su vez el viento corría por los árboles. La idea del sueño ronda su cabeza. Sus pensamientos se desvanecen. Mira al cielo y descubre una cúpula enorme, diseñada por un arquitecto llamado Dios, según dicen...
Reprochando a lo lejos, se oye a un perro, que no logra sino alterar levemente la quietud de los pensamientos de aquel hombre. Aupándose de la hamaca, tras un ligero balanceo, rompe y disgrega el tiempo, detenido por unos instantes en el porche de la casa.
Por: Fran Martínez

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