miércoles, 6 de noviembre de 2013

¿Alguien sabe dónde están mis calcetines?

Los principios son lo mejor del mundo, aun cuando sabes que el final no está lejos. Por no decir a la vuelta de la esquina. No sabes que estás empezando, ni cómo sentirte. Los sentimientos se amontonan llenándote los sentimientos de emociones, de emociones tan distintas... Y cuando te das cuenta, navegas en el lago de las casualidades más inesperadas, en la barca Mariposa y sin el flotador Escudo anti-amor. Sabía que terminaría pasando: me sumergí contigo en el mayor de los placeres. Perder los calcetines entre las sábanas me recuerda a tus noches conmigo -no sé por qué en plural, a penas fueron dos-, donde los dos perdíamos algo más que la ropa. Por ejemplo: la cordura. Saltábamos de acera en acera, volviéndonos inmunes al paso y las miradas de la gente. Visita guiada por mi corazón en media hora y con pase gratuito sin caducidad. Yo no tengo ni táctica ni estrategia, como Benedetti en su poema. La limitación es el momento. No puedo prometerte el amor verdadero, ni el sexo más salvaje, ni siquiera los besos más pasionales... Pero sí mis ganas elevadas al máximo exponente. 



Por: CFP.

No hay comentarios:

Publicar un comentario