Una llamada me despertó.
Eran las 3 de la madrugada y yo no solía recibir llamadas a esas horas. Alcé la mano y cogí el teléfono.
-¿Diga?
Una
música sonó, una canción que mi madre cantaba para ir al dormir. ¡Era esa nana,
la nana que nos cantaba! No podía ser…
-¿Mamá?
El
ruido cesó y descolgaron
No podía dormir, por lo que me levanté, me
preparé un café y comencé a escribir un relato: “Los sueños son tan reales como
queremos que sean”.
-Visiónpoética-
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