martes, 27 de agosto de 2013

La herencia

Llovía copiosamente y esto provocaba todavía más su frustración. 

Dejaba caer ceniza sobre la fotografía, fumaba y fumaba mientras revisaba esa foto detenidamente.


La lluvia nublaba su mente, pero le acompañaba en ese momento de intranquilidad, de desasosiego. Sus manos, jóvenes, cubiertas de sangre, inertes, sin vida.
                Aquel hombre había llegado a ser un estorbo. Un hombre apuesto, como los que ya no quedan pero, al fin y al cabo, un estorbo para su nueva vida. Su padre nunca aceptaría su relación, impúdica –gritaba- . No dejaba de escuchar la voz desgarradora de su padre mientras le azotaba siendo todavía un niño
                -Eres un hombre, y como tal debes comportarte. Lo tuyo es una enfermedad y sanará aunque sea a fuerza de golpes.
                La sangre comenzó a gotear por la foto hacia sus rodillas. No pudo más que suspirar y asentar con la cabeza.

                -¿Ahora sí soy un hombre, papá?


-visiónpoética-
foto tomada de www.freepik.es


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