martes, 29 de octubre de 2013

La colmena

Conseguir miel era el objetivo principal, el problema era que muchas perdían el tiempo deambulando por los pasillos de la colmena. La Rosa siempre mandaba más que ninguna otra, se podría decir que era como la reina. Todas tenían su historia en la dulce fábrica de aquella sustancia densa. Martín carecía de protagonismo cuando se cruzaba con Rosa. Victorita era más callada, pero al menos tenía las ideas fijas. No se andaba con chiquitas. El día del encuentro, la Rosa se encargaba de las obreras, pero no de Martín y Victorita, que se escondían enamorados entre los hexagonales. Pasados diez segundos, la Rosa se cruzó con ellos: "Recelosas, si os viera el Camilo". Pero Camilo ya no estaba. Todos los días vivían y morían las abejas en la colmena, como si de un ir y venir en un bar de la Gran Vía de Madrid se tratara.

Por: El guardagujas.

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