sábado, 21 de septiembre de 2013

El marionetero II

El vecino más viejo rondaba los sesenta años. No había mala relación entre ellos. Los Díaz trabajaban en la parte izquierda del ventanal, junto al escritorio. Los hijos mellizos del matrimonio hacían comedias, compartían cartel con los hermanos Edwards, que hacían tragedias. La otra ventana era de los glotones. Hace unos años aparecieron los solteros de Barrio Viejo, ninguno conoce su origen. Dios los hizo aparecer la madrugada del dos de mayo. Todos estaban enamorados de la amante. Vivía en el último estante, justo encima de Shakespeare. Pero Jackie era el favorito, con su perro risueño. Nadie sabe qué será de ellos. Todo tiene un final, incluso Dios.

Por: El guardagujas.

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