Y después de sesenta años, solo me quedaban mis muñecos. El matrimonio Díaz con sus hijos mellizos. Los hermanos Edwards y sus vecinos glotones. Los solteros de Barrio Viejo. La amante. Mi hijo Junior y su perro Jackie. A mí me gustaba sacarle a pasear, pero él siempre quería ser el protagonista: "Corre, Jackie", decía. Toda mi vida dedicada a construir muñecos y solo me queda esta pequeña civilización.
Por: El guardagujas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario